El monumento fallero en la plantà: desde su construcción hasta su quema

La importancia del monumento en la plantà de las fallas

Un símbolo de la tradición fallera

Las fallas son una festividad arraigada en la Comunidad Valenciana, especialmente en la ciudad de Valencia.

Cada año, durante la semana del 19 de marzo, se celebran estas fiestas en honor a San José. Uno de los elementos más destacados de las fallas es el monumento fallero, que se convierte en el centro de atención de la ciudad durante la semana de celebración.

La plantà del monumento es uno de los momentos más importantes de las fallas. Durante esta fase, los artistas falleros dan vida a sus creaciones, construyendo monumentos elaborados y detallados que cautivan a los espectadores y reflejan la creatividad y habilidad de los artistas.

El trabajo de los artistas falleros

Los artistas falleros son los encargados de dar vida a los monumentos. Estos profesionales del arte y la escultura trabajan durante meses en la construcción de las fallas, dedicando tiempo y esfuerzo para crear auténticas obras maestras.

El proceso de construcción de un monumento fallero comienza mucho antes de la semana de las fallas. Los artistas presentan sus bocetos, que son evaluados y seleccionados por las comisiones falleras.

Una vez aprobado el boceto, comienza el trabajo de construcción, que implica la utilización de materiales como madera, cartón, corcho, poliuretano y pintura.

Los artistas falleros utilizan técnicas tradicionales y modernas para moldear y dar forma a los monumentos.

Desde la talla de la madera hasta el uso de herramientas de modelado digital, los artistas se esfuerzan por crear monumentos que impresionen y sorprendan a los espectadores.

El montaje del monumento

Una vez que los monumentos están terminados, llega el momento de la plantà. Durante la noche del 15 al 16 de marzo, los monumentos se montan en las calles de Valencia y otras localidades donde se celebran las fallas.

Este proceso implica el transporte cuidadoso de las diferentes partes del monumento hacia su ubicación final.

Te puede interesar:  Todo sobre la fabricación de la cerveza mascletá, el elemento estrella de las fiestas valencianas

Cada comisión fallera tiene asignada una calle donde se instalará su monumento. El montaje del monumento es una tarea que requiere de la colaboración y coordinación de muchos miembros de la comisión fallera.

Cientos de personas participan en esta actividad, asegurándose de que cada detalle esté en su lugar y que el monumento se levante de manera segura y estable.

La exhibición del monumento durante las fallas

El disfrute de los monumentos falleros

Una vez plantados, los monumentos se convierten en el corazón mismo de las fallas. Durante la semana de celebración, miles de personas recorren las calles de Valencia para admirar los monumentos y disfrutar de su belleza.

Los monumentos son verdaderas obras de arte efímeras, que despiertan admiración y asombro entre los visitantes.

Los monumentos se exhiben en todo su esplendor durante las fallas. Los detalles y la creatividad de las esculturas, así como la maestría en el diseño y la construcción, son apreciados por todos aquellos que tienen la oportunidad de contemplarlos.

Monumento fallero en construcción y fuego

Además de los monumentos principales, también se instalan fallas infantiles, que son versiones más pequeñas y adaptadas a los niños. Estas fallas ofrecen a los más pequeños la oportunidad de disfrutar de la fiesta y de apreciar el arte fallero desde una perspectiva adaptada a su edad.

La diversidad de los monumentos falleros

Los monumentos falleros son muy diversos en cuanto a temática y diseño. Cada comisión fallera tiene la libertad de elegir el tema de su monumento y trabajar con el artista fallero para desarrollarlo. Esto da lugar a una gran variedad de monumentos que reflejan diferentes épocas, culturas e ideas.

Algunos monumentos hacen referencia a la actualidad, retratando sucesos políticos, noticias o eventos destacados del año. Otros monumentos se inspiran en la historia y la tradición valenciana, recreando escenas típicas y personajes emblemáticos de la región.

Independientemente del tema elegido, los monumentos falleros siempre buscan sorprender y cautivar a los espectadores, despertando emociones y generando reflexiones en aquellos que los contemplan.

La quema del monumento fallero

Un acto de despedida

El último día de las fallas, el 19 de marzo, se lleva a cabo la tradicional «cremà» de los monumentos falleros. Este acto consiste en la quema de todos los monumentos plantados durante la semana de las fallas.

Te puede interesar:  La Cremà Fallera: la espectacular celebración de las fallas en Valencia

A medida que la noche avanza, los monumentos son prendidos fuego uno a uno, en un espectáculo de luz y fuego que marca el fin de las fiestas.

La quema de los monumentos es un momento de despedida y renovación. Los monumentos, que representan meses de trabajo y dedicación, se consumen en cuestión de minutos, dejando atrás solo cenizas y recuerdos.

Es un momento de nostalgia, pero también de alegría, ya que marca el comienzo de un nuevo ciclo fallero.

La quema de los monumentos es uno de los momentos más emocionantes de las fallas. La ciudad se llena de fuego y luz, y miles de personas se congregan para ver el espectáculo.

Es un momento cargado de simbolismo, que refuerza la efímera naturaleza de las fallas y la importancia de disfrutar plenamente de cada momento de la fiesta.

Conclusión

El monumento en la plantà de las fallas es un símbolo de la tradición y la creatividad fallera. Los artistas falleros trabajan con dedicación y maestría para crear monumentos que impresionen y sorprendan a los espectadores.

La plantà y exhibición de los monumentos permiten a las personas disfrutar de la belleza y diversidad del arte fallero. Finalmente, la quema de los monumentos marca el fin de las fiestas y simboliza la renovación y el comienzo de un nuevo ciclo fallero. En definitiva, el monumento en la plantà es uno de los elementos más especiales de las fallas y una parte fundamental de esta festividad que cautiva a todos aquellos que tienen la oportunidad de vivirla.